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La Coctelera

Rollig Stones: ¿ Quién detiene las piedras rodantes ?

Qué se puede decir cuando se está frente a una banda que ya lleva cuarenta años de carrera. Y no es una trayectoria común y corriente, sino que a pesar de tener altos y bajos, se han mantenido casi siempre en la cresta de la ola... Y cómo no, si cuentan con dos personajes, que son verdaderos íconos del rock and roll, Mick Jagger y Keith Richards. Juntos formaron una gran dupla compositora que luego de cuatro décadas sigue funcionando como reloj y a la altura, por supuesto, de los míticos y "archirrivales" Lennon - McCartney. Es que estos chicos malos y sucios nacidos en Londres siguen dando que hablar y ahora se despachan una recopilación soñada por cualquier fanático de la banda y que además, trae cuatro canciones nuevas... ¡¡Qué más se puede pedir!!. Cómo saber qué pasaba por sus mentes el 12 de julio de 1962, día de su debut en el Club Marquee de Londres, cuando aún estaban en la banda el tecladista Ian Stewart y el baterista Mike Avory. Keith Richards alguna vez dijo que si querías tener una larga vida y una extensa carrera "debías ser un Rolling Stone". Nada más acertado, pues ¿habrán pensado en algún momento que cuarenta años después estarían editando "Forty Licks"?.
Tal vez sí, porque para Jagger y Richards las cosas siempre estuvieron claras aunque no por ello exenta de problemas. Era la época del amor, el LSD y el reventón al máximo... No lo sabrán bien los Stones, que al poco tiempo de despedir a Brian Jones -que había sido uno de los fundadores del grupo- veían como era encontrado sin vida, flotando en su piscina... Pero para el resto de la agrupación estaba reservado un guión mucho más feliz que supieron adaptar a la perfección y que, ahora en el 2002, los ha llevado a ser protagonistas privilegiados de la historia y además, testigos oculares del desarrollo de la música popular, donde ellos han sabido adaptarse y reinventarse a sí mismos.

Ya en 1963 era separado del grupo Ian Stewart e incorporado el clásico Charlie Watts en la batería... con ello los Stones en pleno iniciaban su largo recorrido, que en un principio tuvo su base en covers que fueron los primeros éxitos del grupo... entre ellos está ni más ni menos que "I Wanna Be Your Man" del "With The Beatles" de 1963. Sin embargo, pronto Andrew Loog Oldham -su manager-, los instaría a escribir su propio material y así fue como nació la balada "Tell Me (You're Coming Back)", que apareció en junio de 1964 o "As Tears Go By" que, según dijo Jagger recientemente a la BBC radio, fue la primera canción que produjeron pero que no llenó las expectativas de los músicos: "No podíamos escribir canciones de rock, sólo hicimos esas mierdas de baladas". Claro, esos temas los alejaban de la imagen de rockero que cultivaban: "Era pop -nos dice Jagger-, y no la grabamos porque apestaba. Teníamos una exitosa
balada de mierda... Puedo decir ahora que es una maravillosa melodía, pero en ese momento no pensamos que era así". Finalmente los Stones dieron con el rumbo y temas como "(I Can't Get No) Satisfaction" o "Paint It Black" fueron todo un éxito y a estas alturas, clásicos que nadie puede dejar de reconocer.

Como decíamos, Brian Jones fue despedido y al poco tiempo falleció -el 3 de julio de 1969- por lo que fue reemplazado por Mick Taylor, quien debutó en el álbum "Let It Bleed" participando sólo en algunas canciones. De esta forma se sucedieron placas como "Sticky Fingers" (1971), "Exile On Main Street" (1972), "Goats Head Soup" (1973) y el último con Taylor en las guitarras titulado "It's Only Rock 'N' Roll' (1974).
La partida de este último fue bastante sorpresiva, pues la banda se encontraba en Munich para iniciar las grabaciones de "Black 'N Blue" (1976) cuando se comunicó su decisión... ¿Qué se escribió en la época? Mucho, pues se rumoreaba que la medida había sido precipitada por problemas con los créditos de las canciones, donde habitualmente no era incluido el guitarrista, pero que sin embargo, él mismo se encargaba de desmentirlo.

Posteriormente, Taylor se incorporaba a la Jack Bruce Band (ex Cream) y Jagger señalaba pragmáticamente: "Grabamos tres discos con la alineación que tendremos ahora, por ejemplo en "Let It Bleed"... y Mick estuvo sólo en la mitad de las sesiones en Munich para "It's Only Rock 'N Roll", porque estaba en el hospital. Tuvimos dos oportunidades para grabar y él asistió a una, entonces realmente no es una gran dificultad".
Así, desde "Black 'N Blue" comienza la 'participación' del ex Faces, Ron Wood en las guitarras. Claro, es una colaboración a medias porque no se puede decir que ha tenido parte en la composición o en los créditos... Lo cierto es que con Wood en las 6 cuerdas editan "Some Girls" (1978), "Emotional Rescue" (1980), "Tatoo You" (1981), "Undercover" (1983), "Dirty Work" (1986) y "Steel Wheels" (1988) con el que dan por terminado la década de los ochenta, un período que no deja de tener algunos conflictos para la banda, pues los discos no eran tan exitosos como los anteriores y la dupla creativa comenzaba a tener diferencias.
En 1987 Mick Jagger declaraba al Daily Mirror, un diario londinense: "Amo a Keith, lo admiro... pero no siento que realmente podamos trabajar juntos de nuevo". Mientras tanto, la respuesta de Richards no se hacía esperar en The Sun, otro periódico de la capital inglesa: "Mick debería dejar de intentar ser como Peter Pan y crecer de una buena vez... está obsesionado con la edad -ambos se empinaban por los 44 años- y quiere ser joven, pero no veo el punto de pretender tener 25 cuando no los tienes"... Son palabras que se dijeron en un momento y hasta Bill Wyman desahució al grupo, mientras que Richards habló incluso de trabajar junto a Roger Daltrey de los Who ¿¡Se imaginan!?.
Finalmente, Wyman abandonó la agrupación después de la gira de "Steel Wheels", Daltrey nunca llegó a los Rolling Stones y Jagger y Richards se amigaron nuevamente para regresar con todo en "Voodoo Lounge" (1994) y "Bridges To Babylon" (1997)... El resto, placas en vivo y "Forty Licks" en el 2002.
A seguir disfrutando entonces de estas mágicas piedras rodantes, que de vez en cuando nos demuestran que aún queda mucho camino por recorrer.

Tom Waits

Mezcla de compañero de juerga nocturno y músico autoconstruido, Waits es una leyenda viviente.
2003. Año de aniversarios en el cine y la música. 10 años desde la muerte de Federico Fellini, 10 también desde que partiera el mítico y olvidado River Phoenix.
Un personaje de la música, y también del cine, celebra 30 años desde la aparición de su disco debut, llamado "Closing Time". Es el "viejo" Tom Waits, figura de la música de los "bajos fondos" o el blues más urbano.
Waits, junto con su notable carrera como cantautor, ha hecho una no menor como actor en el celuloide, con películas como "The Cotton Club" (1984), "Down by law" (1986), "The fisher king" (1991) o "Dracula" (1992).
Es en 1949, al interior de un taxi que circulaba por California, que nace Tom Waits. Un hecho nada de ajeno a lo que ha sido su existencia, marcada por la sordidez, la noche, el alcohol y el cigarrillo.
En Los Ángeles se inicia su romance con la música, gracias a que es descubierto por Herb Cohen, quien a la larga se transformaría en su manager, y el gestor de su primer contrato discográfico.
Hasta ese momento, Waits se desempeñaba como camarero de clubes nocturnos. Los mismos que lo vieron subirse a tocar el piano en sus primeros años.

Amigo del fabuloso cineasta llamado Jim Jarmusch, Waits, ha estado ligado al cine tanto por la actuación, como por la composición de bandas sonoras. Las más destacadas han sido la de "Una noche en la tierra", para la que fue convocado por el mismo Jarmusch. La otra, que tuvo una nominación al Oscar, fue la de "One from the heart", dirigida por Francis Ford Coppola.

De sus discos de estudio, destacan el excelente "Blue Valentine" (1978); el experimental "Swordfishtrombone" (1983), donde se la juega por incorporar sonidos algo "extraños" a los que nos tenía acostumbrados; "Bone Machine" (1992) lo muestra más preocupado y el reciente "Mule Variations" (1999) lo devuelve a su lado más oscuro y auténtico. Y esa voz trasnochada que invita a tener una extensa y profunda conversación.

Waits, un cigarro y una copa. Combinación explosiva y perfecta para una noche "tratando de cambiar el mundo", y pensando en las riquezas de nuestra existencia. Y también en nuestras pobrezas.

Johnny Cash: El lado oscuro del country

A Cash nuestra generación lo vino a conocer gracias a una gestión de Bono, de invitarlo a cantar junto a él en un tema del disco cosecha 1993 de U2, "Zooropa". El tema en cuestión se llamaba "The Wanderer" (el vagabundo) y vino a rescatar el nombre de Cash, que se ha llaba perdido en el imaginario colectivo.

El últimogran héroe del country contaba en ese tiempo con 61 años, y parecía tener cuerda para un buen rato. Ese rato fueron diez años que terminaron abruptamente debido a una diabetes.

Cash nació un 23 de febrero de 1932, en Kingsland, Arkansas y su aparición en la música tuvo que ver con la devoción que sentía por sus ídolos, Hank Williams y Jimmy Rogers.

Tenía 22 años cuando dejó el Ejército y se fue a Memphis, donde fichó por el sello independiente en el que estaba Elvis: Sun Records.

Su estadía en la etiqueta creada por Sam Phillips marca una de sus mejores épocas. Claro, comenzaba la explosión del rock and roll y él estaba ahí, al medio, apelando al country, al gospel y a su inseparable guitarra.
Su salto a una multinacional, Columbia, se da luego de tres años. En dicha casa discográfica prolonga por toda la década de los '60 su éxito, hasta que su adicción a las drogas lo saca del camino.

Cash tocó fondo, sin duda. Pero supo levantarse, apoyándose en la fuerza de su mujer, June Carter. Desde la cárcel editó un disco: "Live at Folsom Prison" (1968).

En los '70 Cash hizo más noticia por la publicación de una reveladora autobiografía y por su lucha por los derechos civiles. Los años ochenta permaneció olvidado, y volvió a sumirse en la decadencia, esta vez guiado por el alcohol.

Eso, hasta que el productor musical Rick Rubin lo convenció de volver a las pistas con "American Recordings", en 1994. Era el primer capítulo del epílogo de su carrera, que la muerte interrumpió, incluso, cuando no completaba su último trabajo.

Cash se llevó su voz de barítono y sus historias de balas, muerte y desamor hacia otra parte. Nosotros nos quedamos con sus discos. Algo que no es poco, considerando lo prolífico que fue en vida.

Iggy Pop: Rebelde y qué

“Mi ambición es hacer mejor música, vivir en paz y luego morir. Escucha mi jodido disco porque es muy bueno. Cuando actúe cerca de tu ciudad, ven a verme, porque aquello será lo mismo, pero más”, dijo el cantante una vez. Y sus palabras reflejan toda la consecuencia de alguien que, haciendo lo suyo, encontró siempre la polémica, el choque.

James Newell Osterberg tocaba batería desde los cinco años de edad y era el hijo de la pareja americana más común y corriente que pudiera imaginarse. Junto a su padre, profesor, y su madre, secreataria vivían en un humilde remolque en la localidad de Coachville. El pequeño James había nacido el 21 de abril de 1947 en Muskegan, Michigan, y a los ocho años, tras escuchar a Frank Sinatra, decidía que cantar era lo suyo.

Estando en el colegio formó su primer grupo: Iguanas. Con un single editado en el verano de 1965 consiguieron una actuación en el norte de Michigan, en un local llamado Ponytail Club. Por cinco actuaciones de cuarenta y cinco minutos cada noche, con quince minutos de descanso entre cada actuación, durante seis noches a la semana, en una cabaña con agua fría, cinco colchones en el suelo y un mísero enchufe, recibieron cincuenta dólares semanales.

Con el pelo largo y varios líos policiales a cuestas, fue echado de ese trabajo. Fue a la Universidad de Michigan, pero la abandonó en 1966. Junto a un grupo de blues llamado Prime Movers empezó a tocar por bares de Detroit y Chicago.

En 1967 se “encontró” con un par de tipos en una esquina y fundó The Psychedelic Stooges Un nombre tomado de la serie de televisión The three stooges (“Los tres chiflados”). Ninguno sabía tocar y armaban sus canciones sobre la base de un solo acorde y un ritmo, a los que se unían las distorsiones de los amplificadores. Según Iggy, “tenía que doparlos para que tocaran”. Su primera actuación fue en una fiesta de Halloween, ese mismo año. Eran tres: Ron Asheton tocaba el bajo, Scott Asheton la batería con un barril de aceite, e Iggy sentado con una guitarra hawaiana con todas las cuerdas colocadas en el mismo acorde. Muchos se aburrieron y se fueron. En marzo del año siguiente se suma Dave Alexander como bajista y Ron Asheton asume la guitarra.

The Stooges editaron tres discos. Para el debut, entraron en el estudio con John Cale, uno de los cerebros de la Velvet Underground, y consiguieron uno de los trabajos más influyentes de la historia del rock, titulado simplemente con el nombre del grupo. “Fun House” (1970) y “Raw Power” (1973) completan una trilogía espectacular, que bastó al cuarteto para trascender en la música.
En la época del “Raw Power” (disco remezclado por David Bowie), las locuras de Iggy en el escenario y las reacciones del público, hacían que cada concierto pudiese ser el último. Con Iggy autolesionándose el cuerpo con cristales rotos, nada podía terminar bien. Los problemas con la heroína no disminuían, y se convirtieron en el motivo de la disolución definitiva de la banda, en 1974.

En marzo del 75, registra nueve canciones junto a James Williamson ex Stooge, con dinero del periodista Bob Edmonds y del compositor Jim Webb. “Kill City”, es la consecuencia de este trabajo, un disco gestado mientras Iggy se encontraba hospitalizado voluntariamente por su adicción. En ese intertanto, sólo David Bowie iba a visitarle, y se incorporaba a las grabaciones los fines de semana, cuando le daban salida.

En el 77, Bowie lo ayuda en su nueva placa, “The Idiot”, que contenía “China Girl”, una canción que iba a hacer famosa el Duque Blanco varios años más tarde. Terminada la gira, Iggy y Bowie, se tomaron unas cortas vacaciones en Japón y grabaron en Berlín las canciones de "Lust for life", el siguiente disco de Iggy Pop. Con él se terminó su vínculo con RCA y se unió a Arista, para lanzar “New Values”, en cuya gira fue acompañado por Glen Matlock (ex Sex Pistols) en el bajo.

En “Soldier” (1980) reaparece Bowie, con quien coescribe “Play it Safe”. Su último disco para Arista fue “Party” (1981); “Zombie Birdhouse” (1982) sale bajo la etiqueta independiente Animal.

Con A&M, compañía a la que arribó gracias a las gestiones de David Bowie, Iggy editó “Blah blah blah” (1986) y también su sucesor, “Instinct” (1988). Pero el éxito regresaría de la mano de “Brick by brick”, un excelente disco en el cual se encuentra “Candy”, cantado a dúo con Kate Pierson, de The B-52's. Su carrera ya estaba en manos de Virgin, donde continúa hasta el día de hoy.

Tres años después, en 1993, Iggy reaparece con "American Caesar", un disco en el que aparece "Beside you", una canción que surge de la insistencia del sello: “Esto es un jodido disco artístico. No hay hits en tu jodido disco. Vuelve al estudio”, dice Pop que le espetaron aquella vez..

En 1996, aparece "Naughty little doggie", un disco que tuvo muy poca repercusión a pesar de ser un buen material. Por último, en 1999, Iggy publica su cuarto disco bajo el sello Virgin, llamado “Avenue B”. Un trabajo definido como autobiográfico, y sobre todo, un excelente disco.

Por cierto que Iggy está hoy en una etapa distinta, más reposada, cuando ya ha dejado atrás los años de excesos. Está, aparentemente rehabilitado y ha sido, por fin, objeto del homenaje de varias generaciones influenciadas por su música y, sobre todas las cosas, por su actitud. Es lo que menos se merece uno de los pioneros de algo llamado punk, y uno de los que ayudó a remecer a una sociedad conservadora, necesitada de estímulos.

Hombres, Caballeros y Guitarras

Desterrado de su hábitat rural por el éxodo forzoso que vivieron los esclavos al ser "emancipados", el incipiente Blues dejó de ser una narración "a capella" de carácter colectivo para transformarse en manifestación expresiva de individuos aislados.
Los primeros Blues Singers (en general músicos itinerantes y legendariamente solitarios) fueron esos mismos “decidores” que lideraban las narraciones colectivas nocturnas. Ahora estaban solos y a menudo sin residencia fija. Viajaban de pueblo en pueblo por el corazón del país y se ganaban la vida cantando en tabernas, plazas de pueblo o dondequiera pudieran plantarse y ser escuchados.
Para acompañarse echaron mano de instrumentos facilmente transportables. Fueron los más comunes el Banjo, la Mandolina y finalmente la guitarra de cuerdas metálicas. Aunque este era un instrumento de poca difusión hasta ese entonces en el área de influencia musical anglosajona, su amplitud de registro y su riqueza tímbrica pronto lo popularizaron. De esta manera, la imagen del hombre abrazado a su guitarra, cobró un carácter tan épico como antes lo fuera el mitológico centauro, metáfora ancestral de la simbiosis entre el jinete y su cabalgadura. Es importante apuntar que esa particular relevancia de la guitarra como instrumento solista por antonomasia del Blues, y su sensual relación con el músico, fue reemplazada en el jazz por la de otros instrumentos (el saxo, por ejemplo) y solo reapareció con la misma fuerza y de forma igualmente emblemática a comienzos de los años cincuenta, con la cultura rockera.

Tres Reyes Y Un Mendigo

Se lo dije hace tiempo. En las Sagradas Escrituras no hay constancia del número de los reyes magos. Por no haberla, ni siquiera la hay de que fueran reyes. No serán éstos, por tanto, los tres reyes que les tenía prometidos y que, con su habitual buen criterio, el señor Aquende descubrió que eran ‘reyes azules’. Al grano.

En inglés, la palabra blue se reserva para describir los estados de tristeza o melancolía. Quizá por eso quienes tenían sobradas razones para estar tristes o melancólicos llamaron blues a la música con que se desahogaban, aunque recuerdo a la gran Billie Holiday declarando, al principio de una canción, algo así como: there is a happy blues.

Por otra parte, el único lugar donde la monarquía y su aristocracia goza aún de cierta buena prensa es el mundo de la música. Particularmente las provincias del jazz y el blues. En ellas ha habido condes, duques, primeras damas y casi cualquier título nobiliario que quepa imaginar. También, por supuesto, ha habido reyes. A tres de ellos quiero referirme hoy para introducir después alguna consideración acerca de quien jamás de los jamases disfrutará de nobleza alguna por falta de méritos amén de otras cosillas que no digo.

El 16 de septiembre de 1925, en una plantación algodonera de Itta bena, Missisipi, tal y como mandan los cánones, vino al mundo Riley King. Los cánones, tan estrictos ellos, también insistieron en que comenzara a cantar con su madre, que tocaba la guitarra a la salida de la iglesia; en que quedara huérfano a los siete años, y en que se buscara la vida entreteniendo a la gente con su guitarra y un poco de blues. Ya sé que suena a historia manida, pero es lo que tienen los cánones.

El 1946, Riley se encontraba trabajando en Indianola (Mississippi) como tractorista cuando tomó una importante decisión, pero no adelantemos acontecimientos. Algo antes, el 25 de abril de 1923, precisamente en Indianola, había nacido Albert Nelson, el que con el tiempo se haría pasar por hermano del anterior aunque no fue en Missisippi sino en Arkansas donde comenzó a construirse artefactos que pretendían ser guitarras. Albert era zurdo y no se tomó la molestia de recolocar las cuerdas de la guitarra. Aprendió a tocar “al revés”, con las cuerdas graves abajo y las agudas arriba como tiempo después haría otro ilustre de Chicago, Otis Rush.

Más al oeste, en Gilmer (Texas), concretamente el 3 de septiembre de 1934, vino al mundo el tercero de estos reyes, Frederick Christian. Tanto su madre, Ella May King, como su tío Leon King, eran músicos por lo que no es de extrañar que acabara desarrollando tan pernicioso vicio así como que con el tiempo les rindiera homenaje adoptando el nombre de Freddie King.

Hace unas líneas dejamos a Riley King en Indianola a punto de decidir trasladarse a Memphis. Allí se econtraba su primo, el bluesman Bukka White con quien compartió unos diez meses antes de regresar a Indianola para actuar en Beale Street, donde florecían los locales abiertos las veinticuatro horas. En 1949, mientras actuaba en un local de Twist (Arkansas) dos energúmenos se pelearon por una mujer y acabaron provocando un incendio del que, por fortuna, consiguió salvar su guitarra. Aquel día la bautizó con el nombre de aquella mujer. Poco después Rice Miller, más conocido como Sonny Boy Williamson, le invitó a cantar en la radio y fue tal su éxito que acabó teniendo un programa propio de diez minutos en la WDIA. Se hacía llamar entonces, The Blues Boy from Beale Street, luego acortado hasta Blues Boy King y después aún más recortado hasta B.B. King. Ni que decir tiene que aquella mujer de Twist (Arkansas) se llamaba Lucille.

Diez años antes de esto Albert Nelson había conseguido por fin hacerse con una guitarra de verdad, pero sólo en 1948, en Osceola (Arkansas), llegó a formar su primer grupo, In the Groove Boys. Fue entonces cuando cambió su apellido por el de King, sin haber tenido noticia alguna de ese otro King que había de triunfar al año siguiente. Para todos estos reyes la tendencia natural era dirigirse hacia el norte, que en aquel tiempo y lugar se llamaba Chicago. Memphis sólo era una escala de ese viaje. Y allí, en Chicago, acabó Albert, trabajando primero como batería de Jimmy Reed y posteriormente como músico de sesión. No consiguió ningún éxito y finalmente se trasladó a San Louis donde publicó su primer long play.

Freddie llegó a Chicago en 1950 y pronto se hizo notar entre los músicos locales. En 1957 consiguió sacar un disco pero no funcionó muy bien. Finalmente, en 1960 fichó por otro sello discográfico, Federal Records, que era subsidiaria, casualidades de la vida, del sello King. Su primer single fue un bombazo. Siguiendo la costumbre de la época, en su cara A había un tema vocal y en la cara B un tema instrumental. Más concretamente, en la cara A estaba Have you ever loved a woman, un tema de Billy Myles que ya había grabado B.B. King en 1956. En la cara B estaba el que se acabaría convirtiendo en su tema de bandera, Hide Away.

Pocos años después, Albert fichaba por el sello Stax, con sede en Memphis y que ha escrito páginas muy brillantes de la historia del blues y del soul. Llegaron entonces los temas que le harían famoso, Crosscut Saw o Born under a bad sign, por ejemplo. El resto, la historia de los éxitos de estos tres reyes, pueden encontrarla en cualquier enciclopedia. Freddie fue el primero en marcharse. Un ataque al corazón se lo llevó en Dallas el día de Inocentes de 1976. Y es que el mes de diciembre y los problemas cardíacos son fatídicos si uno es rey del blues. Albert se fue el 21 de diciembre a causa de un infarto. B.B. sigue entre nosotros (lleva cincuenta años dando 250 conciertos al año, Stajanov era un vago) pero cada vez que llega diciembre temo por él.

Hace tiempo, en una entrevista, Eric Clapton rememoraba sus comienzos. Preguntado por cuando oyó por primera vez una guitarra y pensó que eso era lo que quería tocar, contestó: I think when I heard early Elvis records and Buddy Holly –when it became clear to me that I was hearing an electric guitar –then think I wanted to get near it. I was interested in the white rock and rollers until I heard Freddie King –then I was over the moon! I knew that was where I belonged –finally. That was serious, proper guitar playing, and I haven´t changed my mind ever since. I still listen to his music in my car, when I’m at home, and I get the same boost from it that I did then. Claro que esto lo dice quien años después acabaría tocando con el mismísimo Freddie dejando para la historia, entre otros clásicos, el famoso Further on up the road de Bobby Blue Bland. Siempre me ha gustado esa versión de 1976 porque no empieza bien. Los dos guitarristas arrancan fríos, poco inspirados, y el entendimiento va surgiendo compás a compás, es todo un viaje. Al menos yo siempre la he oído así y cuando la hacemos en trío, cosa frecuente, me llevan con ellos desde la mediocridad hasta la inspiración.

Si no saben gran cosa de blues, tengan por seguro que lo que consideran blues es lo que hacía Freddie, que definió como nadie el blues de Chicago. Albert era otra cosa. Un guitarrista con esas manazas (medía unos dos metros) estaba llamado a hacer cosas exageradas, como bends de dos tonos y medio (ya saben eso de estirar la cuerda pisada hacia arriba, aunque él lo hacía hacia abajo, para subir el tono). Hendrix le debe mucho, como Stevie Ray Vaughan, que se dio el gusto de tocar una vez con él. ¿Y B.B. King? Pues probablemente era el más completo de los tres. Sabía aprovechar sus limitaciones. Su famoso vibrato es consecuencia, por ejemplo, de su incapacidad para hacer slide. Pero no sé qué hago yo aquí contándoles todo esto, háganse con el Live at The Regal, de B.B. King, el Live Wire/Blues Power de Albert King o el recopilatorio Freddie King 1934-1976. No necesitan nada más.

Robert Johnson

Robert Johnson es, sin duda, el más legendario de todos los artistas que, durante las primeras décadas de este siglo, contribuyen a definir el Blues, conformándolo como el estilo musical que ha llegado hasta nuestros días. Aunque su influencia directa en la primera generación del Rock and Roll es más bien difusa, su incidencia en la carrera de artistas correspondientes a décadas posteriores, de la talla de Eric Clapton, Ry Cooder, Jimi Hendrix o Muddy Waters, por citar tan sólo unos ejemplos, es clarísima. Se merece, pues, un lugar de honor entre los precursores del Rock and Roll.
Se conoce muy poco de su vida. De hecho, en sus biografías son casi más abundantes las "leyendas" que los datos. Se dice, por ejemplo, que su asombroso talento musical le fue otorgado después de realizar, en un cruce de caminos, un pacto con el diablo: su alma, a cambio de la habilidad de tocar el Blues. Se sabe, sin embargo, que nació, en Memphis, en 1911. En 1927 ya ha abandonado la escuela, y trabaja en una plantación. Usa, entre otros, los nombres de Robert Sax y Robert Spencer hasta que, a los dieciséis años, su madre -una mujer de azaroso pasado- le confiesa el verdadero apellido de su padre: Johnson. Pronto aprende a tocar la guitarra y la armónica, y entra en contacto con algunas de las figuras más importantes del Blues de Memphis, como Willie Brown, Charlie Patton y, sobre todo, Son House, que se convierte en una de sus principales influencias.
Su vida está llena de tragedias. Su primera mujer fallece durante el parto de su hijo. Atormentado por la necesidad de encontrar a su verdadero padre, invierte mucho tiempo y esfuerzo en el empeño (no se sabe si lo consiguió). De carácter amargado y violento, pronto se convierte en alcohólico y en un tipo violento. Se gana la vida tocando en pequeños locales, en compañía, muchas veces de Johnny Boy Williamson, Howlin Wolf y Johnny Shines, quien posteriormente comentaría sobre Johnson: "si veía pasar un tren, era incapaz de no subir a él. Agarraba su guitarra, y sencillamente se colaba en el primer vagón que pasaba". Ese carácter inquieto y aventurero, unido a su afición de usar nombres falsos, hace muy difícil trazar con exactitud su biografía.
En 1936 graba el tema Kind Hearted Woman en el establecimiento de H.C. Speir, propietario de una pequeña tienda musical en Jackson (Mississippi) equipada con un modesto estudio de grabación, que era utilizado habitualmente por los bluesmen de la zona. Impresionado por su talento, Speir se pone en contacto con un ejecutivo de Columbia Records quien, tras escuchar la grabación, le paga a Johnson el viaje hasta San Antonio. Allí, durante un periodo de siete meses, entre 1936 y 1937, Johnson graba todas sus canciones. Se calcula que le pagaron unos 100 dólares por dos sesiones. Son el germen del blues actual. Piezas ya legendarias como There's a Hell Hound On My Trail, Preachin' Blues, Drunken Hearted Man o Me and The Devil Blues.
Catorce meses después, en agosto de 1938, actúa por última vez en las afueras de Greenwood. Poco después cae enfermo. La leyenda dice que fue asesinado por un marido celoso, que le ofreció whisky envenenado, después de saber que le engañaba con su mujer. Ninguno de sus amigos podía pagar un médico, por lo que tuvieron que esperar, hasta ver cómo evolucionaban los acontecimientos. Tardó tres días en morir.

http://www.youtube.com/watch?v=pYXDi5YxfbA

Educación Libertaria II

Estoy completamente de acuerdo en que la completa liberación de la educación depende de la creación de una sociedad anarquista. Sin embargo, esto no ha sido impedimento para intentar crear entornos más libres donde los niños puedan crecer y aprender, aquí y ahora. Algunos anarquistas han educado a sus hijos en casa. Otros los han educado conjuntamente con otros padres e hijos. Han trabajado juntos en lugar de permanecer en núcleos familiares aislados. En las últimas 3 décadas varias escuelas libres se han establecido basándose en principios libertarios, y han desempeñado un servicio muy valioso demostrando de forma práctica que hay alternativas posibles. Sin embargo, han tenido que enfrentarse a constantes problemas económicos y a todos los otros problemas que supone vivir en una sociedad como la nuestra intentando crear una sociedad libre.

ES ESENCIAL ROMPER EL AISLAMIENTO AL QUE SE SOMETE A LAS ESCUELAS RESPECTO DE LA COMUNIDAD, PARA QUE LOS PADRES ENTIENDAN Y APOYEN ACTIVAMENTE LA IMPLANTACIÓN DE LA PEDAGOGÍA LIBERTARIA EN LOS COLEGIOS.